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Clítoris - II


La narradora se detuvo, por un instante quedó observando un barco pesquero que entraba al Pireo seguido de las inevitables gaviotas, que chillaban en círculos sobre la nave. Y continuó hablando: en un instante desapareció la luz, me envolvió el olor a tierra húmeda, sentí que caminaba pero no sobre mis pies, sorprendida avanzaba en la oscuridad, no sé cómo pero era parte de una multitud bajo tierra. Sentía en lugar de la brutalidad de las manos de Zeus, delicadísimos frotamientos, tanteos sutiles, algo como nunca antes había experimentado, aún con otras mujeres. De lejos llegaba, cada tanto, una vibración que percibía debajo de mí. Al fin, rato después mis ojos, no sé si eran mis ojos, entrevieron una claridad lejana hacía la cual iba, sin intervención de mi voluntad; un impulso me llevaba. Puedo decir nos llevaba dado que, aún, formaba parte de esa multitud invisible a la que estaba ligada.

Relatos Eroticos - ClitorisClea llamó al dueño del bar y pidió que trajera más de las brillantes aceitunas de negra piel, y vino. Un viento cálido, de tierra adentro envolvía a las mujeres, el silencio del mediodía acentuaba la voz de Clítoris.

Tan por sorpresa como había huido de las manos calientes de Zeus, aparecí con las ropas aún en desorden, pero a salvo bajo un árbol en medio de un olivar. Algún tiempo después, un hombre se acercó a mí por la noche y dijo que él, y no otro, había sido quién me convirtió en hormiga para así escapar de Zeus. Le creí, dijo además que el sonido como un lejano trueno que percibiera entonces, eran los golpes exasperados por la frustración y el deseo, que daba Zeus con los puños en la tierra. Me entregué a ese hombre, que quizá fuera un dios pero de quien que nunca supe su nombre.

Mientras la mujer menuda y bella terminaba su relato, Clea sintió una sensación familiar, e indefinible, comenzaba en su estómago y bajaba, tibia, hacia sus muslos. En los ojos de la otra vio idéntico reflejo, y supo que poco después, su lengua envolvería algo pequeño, duro y resbaladizo, como una aceituna dentro del sexo mismo de Clítoris.

 

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Prylidiano Buster

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