Relatos
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La noche de los eunucos. Tercera parte. - Leído: 7320 veces.
La primera jurado en llegar Magdalena Suárez, conocida en los ambientes sáficos como Reinaldo, supo en su juventud ser actriz, mediocre sin dudarlo.
Desde el acantilado - Leído: 15126 veces.
La noche era estrellada ,el viento jugaba con mis cabellos, en mi rostro sentía la suave y dulce brisa marina como la caricia de un amante entregado.
Frente a las montañas del Atlas - Leído: 5675 veces.
Aquel día ... amaneció como uno más, la mañana estaba un poco fresca pero... como era habitual a medio día el sol alcanzaría una temperatura sofocante . Ya estaba pensando donde iría de vacaciones y ...empecé a planearlo.
Camarote de primera - Leído: 12655 veces.
Delante de mi, como si fuera una gran pirámide, con la misma majestuosidad, se encontraba una gran mole flotante, sus dieciséis pisos, sus chimeneas por las que no cesaban de emanar humos, delataban la actividad que dentro se vivía.
Noche de Carnaval - Leído: 7618 veces.
La luna llena parecía burlona quería.... unirse al festejo . Con un poco de imaginación, podrías adivinar su redonda cara.... con su antifaz, para poder tomar también parte en la bullanguera noche .
A una enamorada - Leído: 9501 veces.
Te deseo y pienso, tanto de día y en mis noches; que te siento y veo como la clepsidra de mi vida y de mi corazón. Me fascina tú cabello y tú floresta púbica; te hace ver más mujer, más hembra. Más Sol, más mar.
A una doncella del aire - Leído: 3453 veces.
No importa la estación para embriagar el brillo que destila mi tristeza. Aún gozamos de tiempo para amarnos, creer en las cartas y en los astros, mientras el corazón borra el brillo entristecido de la agonía para siempre. Se rasgará encolerizado y celoso el cielo.
A una señora bonita - I - Leído: 10713 veces.
Hay palabras que brotan de las imágenes que nos impactan, de un delirio del alma, o de un desvarío quimérico de los sentimientos. Los textos hermosos brotan del corazón, o simplemente son suspiros del frenesí. Estos surgen prodigiosamente como algo fantástico en una tarde lluviosa, gramosa, gris y triste. Las imágenes que rescato de los recuerdos, me reafirman que en el amor, todo debe ser real y verdadero. No basta ser soñador, ni fantasear para crear versos imaginativos. Un amante debe esculpir imágenes a partir de esos recuerdos, que serán cariátides que sostendrán su espíritu, cuando todo se confunda en el olvido.
A una señora bonita - II - Leído: 4963 veces.
Señora Preciosa, la imaginación de los besos y de los dedos, son más importantes que el conocimiento. Se aprende a vivir, viviendo. Se aprende a amar, amando. Aquí Señora Preciosa, hasta las películas eróticas se ven inocentemente obscenas. Aquí la mancebía de los sentimientos prohibidos se cita para ponerle a la desinhibición alas. Aquí hay que saber volar.
A una señora bonita - III - Leído: 2648 veces.
La vida en rosa, siempre será más hermosa, Señora Bonita. Que importa que la blasfemia, no se llame poesía. Conservo la imagen en versos, de un mundo que agoniza de rodillas. La tristeza insiste en prepararse para la muerte. El recuerdo salva cenizas para sembrar vida. El corazón agoniza, pierde pedazos de carne viva. El alma se ahoga contemplando el cielo y el dolor le impide huir del cruel destino. Mi sepulcro es la sonrisa y las pocas ganas de vivir.
A una señora bonita - IV - Leído: 3247 veces.
Señora Seductora, necesito reencarnarme con la pasión y el deseo del joven; cuando no existían obstáculos, ni abismos imposibles de superar; cuando podíamos cambiarlo todo por un beso y durante horas, que convertíamos en momentos y ¡hablábamos de amor!. Necesito embriagarme de pasión, para superar como todo amante el huracán, el tornado o la borrasca; recorrer el mundo, superando todos los obstáculos, con la sabiduría de los azotacalles; siempre conservé una ilusión como faro y puerto.
Al silencio de una caricia - Leído: 3691 veces.
El hablar cimenta un regusto de vino rojo sobre bases sanas en toda relación. No soy un estafeta de la verdad, ni un pregonero, ni siquiera un simple versificador. Soy un escribano y un cantor de los versos que brotan del alma; de lo que captan los sentidos; de lo que siente y piensa el yo interno; aveces pienso que es el espíritu descifrando códigos para poder digerir todo lo que aclara, o ha pensando en voz alta. Es la poesía automática de la vida, del alma. Es el conocimiento existencialista del pensamiento y de la vida –savia de la vidorria para la supervivencia-. Son ideas puras que brotan, hasta donde pueden, ignorando el juicio extraño. No soy moralista, ni hay moralidad en mis pensamientos. Todos mis pensamientos son sucios por ser humanos; pero engendraron la ideología pragmática de todos mis pasos.
El Deseo de los sentidos - I - Leído: 18562 veces.
¡No creeréis lo que me ocurrió! Un amigo me dijo que siempre debemos aprovechar lo que la vida nos depare y aunque pienso que lo hizo para llevarme a la cama, en algunas ocasiones me he aplicado el cuento y eso es lo que hice hace cosa de un mes. Un jueves por la tarde fui con mi pareja al sex-shop habitual a comprar un regalo de cumpleaños, nada convencional, para un amigo. Cuando entramos saludamos a Jorge, el dueño, y nos pusimos a buscar. - ¿Qué tal una muñeca hinchable? - Un poco típico ¿no? -Tienes razón….a ver… ¿qué tal un disfraz sadomasoquista?... - Uf, no sé… - ¿Puedo ayudar?- nos interrumpió Juan
El Deseo de los sentidos - II - Leído: 14370 veces.
El cava y el ambiente acogedor me hicieron sentir relajada e ilusionada. La sala de bienvenida estaba localizada en la comisura del ojo (lo que sería la zona del conducto lacrimal) y tras atravesar una puerta, fuimos rodeándolo por el párpado superior, visitando salas (que en esos momentos no estaban siendo utilizadas) decoradas con mucho gusto y de estilos muy variados. Estaban las típicas como una alcoba del siglo XVIII, las mazmorras de un castillo, un ascensor, un probador, etc. y las originales como un bosque otoñal en el extremo opuesto del lucero, tan curiosa que os la voy a describir: En el centro de la estancia triangular, había una pareja de árboles desnudos de gran porte, que creí reconocer como un roble y un olmo, y sus hojas secas cubrían el suelo como si de una alfombra muerta de origen vegetal, libre para ser desplazada con un simple soplido o movimiento de las manos, se tratara.
El Deseo de los sentidos - III - Leído: 11249 veces.
- Tócate para mí, gatita- me pidió mientras se acariciaba el pene erecto apresado entre tanta ropa. - ¿Gatita? No, ¡Pantera!- y golpeé el suelo con la fusta.- ¡Fuera espejos! ¡Falso amor! de La Unión- y empezó a sonar con fuerza. Un murmullo de agrado sonó en la grada y un grupo de personas apareció asomadas tras las paredes de cristal. Con cada acorde de la canción, agitaba la fusta y me acercaba con golpes fuertes de cadera. Lancé la fusta y lo esposé a la cama en unas argollas que encontré en el borde, me quité la gorra y la lancé a la grada, dejando libre mi cabellera larga que ondulante, me acompañó en mi contoneo.
El Amante despechado - I - Leído: 5443 veces.
Despertó con un fuerte dolor de cabeza, como una pulsión continua, la habitación apestaba a bourbon y un nombre flotaba en la memoria como un buque encallado, Virginia. Virginia es un nombre de mujer, claro, que además tenía rostro, mechones de cabello negro precipitándose en ondas, como en cascada, sobre una mirada tan ardiente como acerada ¡Qué paradójicos atributos!. Amada Virginia…, siempre lejana y escurridiza como un pez de colores al que se desea atrapar. Inolvidable, deseada, finalmente inaccesible, pero amada.
El Amante despechado - II - Leído: 4888 veces.
Tras la maleza, el latido de un desbocado corazón casi podía escucharse, el de nuestro protagonista, cuyas piernas comenzaron a temblar. El paladar comenzó a segregar tanta saliva, que amenazaba con ahogarlo. Como sonámbulo, se levantó de donde estaba y se dirigió a ella. Al verlo aparecer se apresuró a taparse, bajando la mirada avergonzada. Mientras él, no sabemos si movido por la ternura o el deseo, se acercó para acariciarle la mejilla. Agradecida por tal gesto, ella le sonrió, y al pronto se incorporó hasta quedar de rodillas, su cabecita a la altura de la cintura del caballero.
Estrella - I - Leído: 3510 veces.
Estrella de la mañana Cruzaste el mar de un pequeño salto despidiendo al sol con un tierno beso. Tomaste una estrella sobre un dedo y soplaste su luz en bellas estelas. Te aburriste y dibujaste almendras con las nubes sobre la piel de las montañas, luego te sentaste sobre ellas a esperar el alba con cierta nostalgia.
Estrella - II - Leído: 1913 veces.
Estrella de la tarde "Pisaste el sello sobre la altiplanicie abatida por vientos que grandes remolinos levantaban rodeándote como columnas de un templo en algún tiempo glorioso, y del cielo tormentoso cayó un rayo, como a veinte pasos frente a ti, sobre un gigantesco acebo muerto de rocosa y opaca madera negra. Apenas los cilindros de arena parda disimulaban sus revoluciones, a tus pies la mastaba negra se ensanchó dividiéndose en cinco partes concéntricas, un cilindro de luz te devoró. El tiempo para ti se detuvo...
Estrella - III - Leído: 2132 veces.
Expansión Pierdo toda noción de individualidad, entonces me muerdo un labio con mucha fuerza ¡sangra manantial! y beso su boca excitada, congelada, que contrasta con el absoluto físico. Su respiración torna en vendavales que van devastando sobre mi cuello, mis hombros y luego mi rostro, nuestras frentes juntas, ella tomada con ambas manos de mi cabeza. La agitación es incontenible ¡explotan, explotan, explotan sus caderas y la onda expansiva hincha las mías! ¡Como se desborda nuestra piel en magníficos hilos dorados!...
Relatos - El día de Lesbia - IEl día de Lesbia - I - Leído: 14156 veces.
Diariamente Lesbia tenía por costumbre al levantarse lavarse el rostro con agua helada y desnudarse frente al espejo. Observaba con holgura sus piernas largas y bien formadas, su vientre chato, sus nalgas firmes y acariciaba suavemente con sus manos sus pechos redondos no tocados por la maternidad ni el peso del tiempo. Cuando confirmaba que todo estaba allí como la noche anterior se vestía mirando de reojo en el espejo sus propios movimientos, sus gestos, miradas improvisadas, sonrisas casuales. Su cabellera ondulada se dejaba caer en bucles naturales...(más)
Relatos - El día de Lesbia - IIEl día de Lesbia - II - Leído: 11465 veces.
-¿Quién? Dijo Patricia. Lesbia señaló con la cabeza. Patricia se hizo la desentendida y levantó la ropa de la silla sin responder. Se dirigió al centro del salón y comenzó a dar las directivas para la clase...(más)
Relatos - El día de Lesbia - IIIEl día de Lesbia - III - Leído: 8832 veces.
..mañana calurosa que hacía a Lesbia sentirse terriblemente atraída hacia Marco, de quien apenas conocía el nombre y su hobby...(más)
Relatos - El día de Lesbia - IVEl día de Lesbia - IV - Leído: 7842 veces.
..que empezó a girar entre sus manos que en un compás privado moldeaban la pieza, primero tosca y grosera pero sumisa y flexible a los dedos artistas...(más)
Relatos - El día de Lesbia - VEl día de Lesbia - V - Leído: 8725 veces.
...en gemidos aterciopelados y sibilantes. La noche cayó con fuerza de noche y moderadora en el momento justo y esperado perfumando con su perpetuidad el misterio hecho acto mientras...(más)
Estructuras - Leído: 8936 veces.
Una niña de doce años presente. Por lo tanto contamos cuentos absolutamente inocuos. El más siniestro, el del ganso que se tiro un pedito en el colegio. De pronto la niña tiene una idea y nos dice: *Yo conozco un cuento verdaderamente bueno. A ver, ¿quién de ustedes puede decirme como se hace para meter dos agujeros en un agujero?*...(más)
Relatos - En el Club de los Eunucos - IEn el Club de los Eunucos - I - Leído: 6816 veces.
Por fuera es un edificio que no llama la atención, el mucho tránsito de la calle Sarmiento ayuda a que pase desapercibido. Pero si alguien, con suficiente tiempo para perderlo, se parase en la acera opuesta pronto advertiría que la construcción es extraña, como si algo le faltara. Una noche de sábado, el primero en llegar y detenerse ante el portero eléctrico, fue Feliciano Zelenón. Se apuró en musitar la contraseña de esa noche y la puerta se abrió, al instante. Todas las precauciones eran pocas, los miembros del Club de los Eunucos estaban habituados a los intentos de curiosos, periodistas, y mal intencionados de toda laya para acceder a las instalaciones del club. Pero las mujeres eran las peores...(más)
Relatos - En el Club de los Eunucos - IIEn el Club de los Eunucos - II - Leído: 5908 veces.
El Conserje sostuvo la mirada, sorprendida, de la mujer a la que el exceso de cerveza obligaba a mear como una yegua. Nada le dijo espero calmo a que el chorro parara y, siempre en silencio, con un ademán le indicó que lo siguiera. Ella fue tras él avergonzada y temerosa, pero nada pasó. Cruzaron algunos corredores, descendieron por una pequeña escalera de mármol y el Conserje abrió una puerta que daba a la calle Cangallo. Semanas más tarde, con carcajadas atipladas, los eunucos festejaban la respuesta dada por El Conserje a la reiterada pregunta -¿Cómo supo, sin dudar, que era una mujer-?...(más)
Relatos - Clítoris - IIClítoris - II - Leído: 11949 veces.
La narradora se detuvo, por un instante quedó observando un barco pesquero que entraba al Pireo seguido de las inevitables gaviotas, que chillaban en círculos sobre la nave. Y continuó hablando: en un instante desapareció la luz, me envolvió el olor a tierra húmeda, sentí que caminaba pero no sobre mis pies, sorprendida avanzaba en la oscuridad, no sé cómo pero era parte de una multitud bajo tierra. Sentía en lugar de la brutalidad de las manos de Zeus, delicadísimos frotamientos, tanteos sutiles, algo como nunca antes había experimentado, aún con otras mujeres. De lejos llegaba, cada tanto, una vibración que percibía debajo de mí. Al fin, rato después mis ojos, no sé si eran mis ojos, entrevieron una claridad lejana hacía la cual iba, sin intervención de mi voluntad; un impulso me llevaba. Puedo decir nos llevaba dado que, aún, formaba parte de esa multitud invisible a la que estaba ligada...(más)
Relatos - Clítoris - IClítoris - I - Leído: 8714 veces.
Si, me llamo Clítoris-dijo la mujer. Sentada frente a ella Clea la observaba. El sol de Grecia su tierra le calentaba las piernas y los pies, calzados con sandalias de fino cuero azul, y tiras que llegaban hasta la mitad de la pierna. Y mi padre no fue rey sino gladiador –continuó diciendo la mujer, de pelo renegrido, y cuerpo pequeño bellamente proporcionado. Si algo sé de él, y de sus luchas en Minos –respondió Clea, pero me interesa mas tu historia, o una de ellas, porque supongo tendrás muchas...(más)
Relatos - Clea - VIClea - VI - Leído: 6270 veces.
Ha retornado la electricidad: en el dormitorio de encendidas luces; la imagen de Clea, detenida en el umbral, es atrapada por un gran espejo. Mientras Fernando sostiene en sus brazos las piernas de Inma y la penetra, observa esos ojos que se están viendo a si mismos, la espalda del hombre y el rostro de este reflejado en el espejo. De rodillas en la cama, él se ha quedado inmóvil, mientras debajo suyo, la muchacha deja de gemir, para abrir sus grises ojos y mirar también ella a Clea, que fascinada, cierra la puerta, que también es un espejo, a sus espaldas. Deja caer Clea la tela con que se cubre; y ese gesto que la desnuda, ciñe la firme red de hilos invisibles, que abarca y confunde, oculta y revela; para finalmente anudar, los cuerpos desvelados...(más)
Relatos - Clea - VClea - V - Leído: 5676 veces.
Clea sintió la tensión creada por el tono de voz de Fernando, pero reconoció casi al mismo tiempo que era Inma la responsable de su creciente desasosiego. - Mañana por la noche parto a Lisboa. Quisiera pedirles un favor; me dijo el hostelero, que no muy lejos se hallan las ruinas de una ciudad romana, me gustaría mucho conocerlas pero no puedo llegar por mis propios medios. Itálica - dijo Inma, y miró burlona a Fernando - es un lugar muy interesante. Demoraba él su respuesta, dudaba, pero finalmente aprobó el pedido de Clea...(más)
Relatos - Clea - IVClea - IV - Leído: 4979 veces.
Inma, guapa - dijo Fernando, mientras se incorporaba. La joven dejó que le besara una mejilla y se acercó a Clea. – Buenas noches – dijo. Su voz era ligeramente ronca. Clea se sintió observada, de nuevo. Le gustaron los grises ojos de Inma bajo los párpados maquillados. Era como ella misma muy joven, y al sentarse a la derecha de Clea sintió su perfume: era azahar. No demoró Inma en comenzar a comer. El trío permanecía en silencio, como si los sabores de la comida les excusara de hablar...(más)
Relatos - Clea - IIIClea - III - Leído: 4443 veces.
Pasadas las nueve y media, salieron Clea y Fernando del hostal Pegaso, cercano a la Plaza de Toros de Sevilla. Estaban en pleno barrio del Arenal. Pese al frío y la proximidad del toque de queda había aún cierto bullicio, amortiguado, en sus calles y callejuelas. Fernando la llevaba del brazo con firmeza. Un tanto intrigada ella lo dejaba hacer. El paseo fue breve y llegaron a un pequeño portal al que Fernando llamó discretamente. La puerta de madera se abrió y pasaron a un zaguán azulejado débilmente iluminado...(más)
Relatos - Clea - IIClea - II - Leído: 6075 veces.
Bajó rápido mientras los guardias civiles la miraban. El que revisaba su pasaporte preguntó: -¿Dónde está su equipaje? Clea señaló el baúl en la entrada del patio. - Deme usted las llaves –dijo el mismo guardia. - Las tengo en mi cuarto, ya mismo las traigo- respondió ella...(más)
Relatos - Clea - IClea - I - Leído: 4430 veces.
Ella entregó su pasaporte al hostelero, el hombre evaluó con la mirada al baúl y la maleta: su trajinado equipaje. Luego, la ropa modesta y los veinte años de la recién llegada a Sevilla, no ayudaron a vencer la desconfianza del dueño del hostal Pegaso. El dueño era de...(más)
La Mamá del Condiscípulo - V - Leído: 14060 veces.
Una tarde, mientras estudiaba en casa de Juan Bautista Utrera, entró al baño a orinar... Luego de haber hecho la micción descubrió dentro de una talega varios calzones destinados a la lavadora, con huellas de secreciones, humedades urinarias, gotas de sangre menstrual. Los contempló, los tentó uno a uno y creyó adivinar a quién pertenecía cada prenda... a Emelina... a la hermana de su amigo... a la cuñada... a la prima...(más)
La Mamá del Condiscípulo - VI - Leído: 12087 veces.
Bautista, Tiziano se refugió en el baño de su casa para emprender una masturbación histórica...(más)
La Mamá del Condiscípulo - VII - Leído: 12014 veces.
A medida que la minifalda amarilla se acortaba y las dos columnas de canela iban formando un ángulo agudo, Tiziano sentía, contra su voluntad, que la serpiente oculta se iba endureciendo y que un escozor le recorría el estómago, el pecho, el corazón y el alma como en los boleros viejos. Y desde luego, un remotísimo ardor de herida reciente se sumaba a aquellos sentimientos...(más)
La Mamá del Condiscípulo - VIII - Leído: 14807 veces.
Emelina en nervioso forcejeo logró bajar la cremallera de la bragueta del muchacho y sacar a la libertad el enorme pájaro venoso que vibraba erecto. Comenzó a chuparlo con ansiedad y delicadeza a un mismo tiempo. Como ella seguía de pie, levemente agachada mientras succionaba el miembro, él se atrevió a meterle la mano por debajo de la falda...(más)
La Mamá del Condiscípulo - IX - Leído: 7123 veces.
Cuando una hora después, Juan Bautista Utrera llegó del cine con su hermana, encontró con alegría a su compañero Tiziano Argüello vestido correctamente como era habitual en él, tomando una taza de café en la sala de su casa y conversando con su madre, con la extremada...(más)
La Mamá del Condiscípulo I - Leído: 11303 veces.
Todo empezó una tarde lluviosa, hace muchos años, cuando Tiziano Argüello fue a casa de su condiscípulo Juan Bautista Utrera a devolverle el cuaderno de tareas. Durante el fin de semana anterior se había sentido indispuesto, con una leve gripa, y había faltado al colegio el viernes. De manera que ese mismo día, después de las cinco de la tarde, Juan Bautista salió directamente del plantel y le llevó el cuaderno a Tiziano para que no se atrasara en las tareas...(más)
La Mamá del Condiscípulo II - Leído: 13693 veces.
- Hola, Argüello, sigue, por favor... -dijo con la voz ronca. No hubo tiempo de explicaciones. Tiziano, un poco turbado, entró y mecánicamente fue a sentarse a la sala, mientras la madre de Juan Bautista se acomodaba frente a él, mostrando unas piernas brillantes y frescas tras su minifalda amarilla...(más)
La Mamá del Condiscípulo III - Leído: 14570 veces.
En las vacaciones del diciembre anterior, las cuales habían transcurrido en las playas privadas de una cooperativa de maestros a la cual pertenecía su padre, Tiziano, solitario, había descubierto su sexualidad jugando con su pequeño pene camuflado en la mojada arena del balneario...(más)
La Mamá del Condiscípulo IV - Leído: 10226 veces.
Una noche apagó la luz de su lamparita de noche e imaginó a Emelina desnuda pegando los labios a los suyos. Se frotó el pene con los dedos pulgar e índice y luego, con el cuenco de la mano, hasta que sintió que el sueño, el pensamiento y el alma se le desbordaban como un carrusel hacia un paraíso mental de absoluto placer...(más)
Eyaculación Precoz I - Leído: 7393 veces.
En mis años no creo haber sufrido, seriamente, de eyaculación precoz. Ah bueno, al principio, es obvio. Fui un masturbador impenitente durante muchos años (de los 13 a los 22, edad ésta última de mi primera relación sexual) y, claro, con la paja uno se viene cuando quiere, generalmente rápido, según la sabia dirección de la mente o de la mano... (más)
Eyaculación Precoz II - Leído: 5661 veces.
Desde hacía dos años me había acostumbrado a saludar a una mujer madura de rostro inexpresivo, blusa descolorida y un bluyín ancho seguramente heredado de un campeón (o campeona) de sumo japonés. Esta vez, antes de oprimir el timbre del ascensor, la mujer me saludó. Con las cejas angulosas y una actitud imperativa, los ojos negros, grandes y profundos...(más)
Navegaciones y Regresos - Leído: 2454 veces.
Este extraño remolino de pasiones solía contarlo con lujo de detalles, Tiziano Argüello: La bella Sara se sabía amada y deseada por Esteban el héroe, llamado así porque solía tener sueños eróticos con Molly Bloom, pero estaba seriamente apasionada por Juan Carlos, un pálido y jorobado estudiante de Derecho, quien convivía con una abogada cuarentona llamada Celia, aficionada a hacer la felación
Feliz Cumpleaños I - Leído: 5960 veces.
Cuando los amigos terminaron de cantarle el Happy Birthday, con buenos deseos de que los siguiera cumpliendo hasta el año tres mil, Román Rosado comprendió que seguiría siendo como era por el resto de sus días. Había vivido cuatro décadas en un sueño irreal y feliz, donde la delicadeza y los buenos modales reinaban sobre las pasiones, en ocasiones brutales, del mundo homosexual.
Feliz Cumpleaños II - Leído: 5025 veces.
Sus compañeros conocían demasiado bien sus preferencias y debilidades en materia sexual y se dieron esa noche a jugar a las confesiones inconfesables, lo cual despertaba en cada uno un impulso de picardía, exorcismo y pudor a un mismo tiempo. Un abogado del Caribe confesó que su primera experiencia la había tenido con un falso cura español que andaregueaba por su pueblo predicando sermones contra los liberales, los masones y los comunistas.
Feliz Cumpleaños III - Leído: 4619 veces.
Llegado el turno de Román Rosado, éste los dejó mudos de asombro cuando confesó que su primera relación sexual efectuada en la memorable parranda de las Bodas de Oro de sus abuelos, había sido con una bellísima mujer de 35 años, tía política suya, de un impresionante parecido físico con la mil veces deseada diosa del cine, Laureen Bacall.
La Anciana de Teusaquillo - Parte I - Leído: 6716 veces.
Tiziano Argüello timbró en el apartamento 302. El parque de la 34, en el tradicional barrio bogotano de Teusaquillo, vibraba de alegría multicolor y gritos infantiles. Buses, taxis y automóviles particulares iban y venían por la avenida. Una voz de anciana cansada interrogó al otro lado del citófono. Tiziano se identificó. ... (más)
La Anciana de Teusaquillo - Parte II - Leído: 6778 veces.
En la cocina, Tiziano la asaltó sin poderse contener, después de cerciorarse de que no había nadie más en el apartamento. Le acarició el vientre y le mordió el lóbulo de la oreja, al tiempo que la mujer cedía sin ningún problema. Carmen cerró los ojos y jadeó
El Oledor - Leído: 4258 veces.
En un lugar del Oriente, hace más de dos mil años, un sátrapa instituyó el cargo de Oledor Real. Este funcionario tenía a su cargo un equipo de cien varones robustos, muy serios y cumplidores de su deber. Un día -o noche- cualquiera, en forma inesperada -en algunas ocasiones aparecían en las viviendas a las 2 ó 3 de la madrugada, otras, a las 11 de la mañana o a las 4 de la tarde-, el Oledor aparecía y ordenaba a las .. (más)
Final Feliz - Leído: 5289 veces.
Estaba haciendo el amor con Yoli, mi mujer, cuando de súbito se iluminó en mi mente la idea para el final feliz de un relato en primera persona que venía escribiendo durante los últimos días. (más)
La Ninfómana - Leído: 8883 veces.
Me habían dicho que era ninfónama, mitómana y cleptómana; que tenía más o menos 30 años; que era alta, pecosa, de pechos generosos; que era caribe, que vendía en un almacén de Chapinero. Me habían dicho que era chismosa, que se comía las uñas, que se había metido bajo las cobijas del hermano de su marido; que había copulado con un anciano desdentado, con un preadolescente, con un haitiano y con un chino en una sola noche, sin importarle que su prima estaba allí, en la misma cama doble o triple, en duermevela y que había aullado y se había movido como un pez loco y que se le habían torcido los ojos de placer mientras le resbalaba su caramelo perfecto por la vulva...(más)
Las cataratas de Juanita - Leído: 4176 veces.
Juanita tiene 38 años, es morena clara, de una sensualidad que quema a distancia. Ni delgada ni gorda, los ojos grandes, negros, penetrantes y los labios gruesos, invitan a pecar. ¿Pecamos? Desde luego, acepta. Nos metemos dentro de las cobijas en pleno día y apagamos la luz. Por entre las cortinas se cuela un hilillo de mediodía...(más)
El Triangulito - Leído: 8470 veces.
Tiziano contaba que David Caminoaga, poeta de un solo soneto, novelista de una sola novela, diletante y bohemio, de 65 años muy bien vividos, le había referido una extraña experiencia ocurrida en el París existencialista de los años 50. Una joven pareja de estudiantes de antropología compartía con él un pequeño departamento en la orilla izquierda del Sena. El marido era un apuesto intelectual de gafas sin aros, acento delicado y sonrisa fácil, que conversaba infinitamente de literatura francesa con David hasta la medianoche...(más)
Plácida de los Vientos - Leído: 2445 veces.
A medida que Tiziano iba saliendo con Plácida de los Vientos, se iba dando cuenta de que ella llamaba la atención de las gentes. Seguramente se debía al movimiento rítmico de sus caderas al caminar, con sus bluyines ceñidos, o a sus senos enormes, abultados, espléndidos, o a su rostro de virgencita pícara, que en verdad la convertían en una mujer preciosa. Plácida era bonita, coqueta, alegre. A sus 33 años parecía una china de 18...(más)
En el baile de disfraces - Leído: 5767 veces.
El baile de disfraces vivía su esplendor, su efervescencia. Doscientas cincuenta personas bailaban apretujadas, pero eufóricas, a juzgar por sus expresiones de risa bajo los antifaces. El salón estaba atiborrado de ventiladores, sin embargo, las parejas sudaban. Bajo las notas de la zamba, el cha-cha-cha, la lambada, la cumbia, los sones de la provincia de Carlos Vives y el rock árabe-caribeño de Shakira, se movían por aquí y por allá mandarines chinos, toreras, militares, arlequines, magos, scherezadas, amazonas, fakires, cosmonautas, monjas, policías, todos ellos con una prenda común: el antifaz. Debajo de él, algunos (o algunas) se teñían la piel con tintes, letras, signos y tatuajes. Estaban irreconocibles...(más)
La casada infiel - Leído: 19303 veces.
La Negra empujó suavemente al hombre que se hallaba tumbado, sin aliento, sobre su cuerpo luego de la intensa y extenuante faena corporal realizada minutos antes. Tiziano dio la vuelta con los ojos semicerrados y se quedó bocarriba, pleno, sonriente, como si acabara de regresar del paraíso. La Negra se limpió el sudor del cuerpo con una toalla playera que acababa de desdibujar el cuadrado perfecto en que la había dejado la aplanchadora y luego, cubierta con la toalla, se quedó mirando el cielorraso. Un buen comienzo, pensó y le lanzó a Tiziano una mirada complaciente. Cuando éste se disponía a salir, ya bañado e impecablemente vestido, La Negra todavía estaba desnuda, cubierta apenas con la toalla playera...(más)
Orgasmo de Urgencia - Leído: 7755 veces.
En el ascensor repleto de gente, las nalgas voluptuosas de la bella y sensual amante del tenebroso jefe de la banda, quedaron pegadas al bulto erecto de un joven tímido, amigo de Tiziano. Ante tan pavorosa situación, éste no tuvo otra alternativa que comenzar a remover a la mujer con el bulto tieso, mientras acariciaba con la mano su muslo izquierdo...(más)
Relatos - Matildita se arrodilla para oralMatildita se arrodilla para oral - Leído: 12333 veces.
Si alguien me preguntase:¿cuál es su mueble predilecto?. No vacilo, no dudo; sin hesitar declaro ¡mi sillón de cuero... blanco y gris!. Creo haber contado en otra ocasión que, por mi masa corporal, las camas o equivalentes no resultan para nada cómodas a la hora del tránsito per angostam viam, o dicho de manera rústica de que me ensarten por el...(más)
Relatos - Cuentos Chinos IV - Divino VértigoCuentos Chinos IV - Divino Vértigo - Leído: 5326 veces.
Para ser comandante de la escolta del Emperador no basta ser valiente y experimentado guerrero. Es necesario contar con la confianza y benevolencia del soberano, tal era el caso de Chu- Te, el valeroso y sagaz. Son muy largos los días en el Palacio de Verano, y cuando por el calor no puede partir de cacería con su séquito, el Emperador envía algunas de nosotras para que Chu Te se entretenga.
Relatos - Trote SentadoTrote Sentado - Leído: 22240 veces.
La caceria del zorro demanda algunas habilidades ecuestres, lo dijo Pero Grullo. Desconozco si alguna vez en la Argentina se persiguieron zorros verdaderos, sé en cambio que en la estancia de Uriburu en Villa Elisa se practicaba la cacería ya a principios del siglo veinte. Pero no quiero alejarme del tema principal, que es esa cacería en particular, la que se hizo en Tandil. Los invitados habiamos pasado la noche en el casco de la estancia de P. Aunque quedé dormido de inmediato, y no escuché ni ví nada, al no ser la primera vez que pasaba un fin de semana en algún campo de familiares o amigos, puedo pensar que hubo algún encuentro furtivo...
Relatos - El paraíso perdido y encontradoEl paraíso perdido y encontrado - Leído: 12455 veces.
Ambos, tanto Christopher como yo mismo a su edad, fuimos educados en la economía de los gestos. Un rasgo de caracter que distingue al caballero de los rústicos. Aunque ensartado casi hasta la empuñadura y a punto de eyacular por afán de mi mano, el joven Christopher no perdió la compostura con gemidos, o peor aún pronunciando palabras sin sentido. Esa mañana, antes de nuestro paseo, habíamos leído otro capítulo del Paraiso perdido de Milton, y Christophe argumentó habilmente sobre algunos defectos en la prosa de este...
Relatos - Clarita en tarde soleadaClarita en tarde soleada - Leído: 11761 veces.
A la madre de Clarita le gustan los baños de inmersión, pasa horas dentro de la bañera. Fue su hija quien tuvo la ocurrencia de espiar para verla desnuda, me convenció sin esforzarse. Nunca antes había visto una mujer desnuda, salvo en unas fotos que Lucas llevó al colegio y que el profesor de castellano le quitó, sin amonestarlo y sin devolvérselas. A la hora en que su mamá se bañaba nosotros dejábamos de hacer nuestras tareas de colegio y, en total silencio, la mirábamos por el ojo de la cerradura turnándonos. La ví parada de frente, probando la temperatura del agua con una mano, de espaldas a nosotros, dentro de la bañera con el agua casi tapando sus pechos que imaginé eran pesados no como, algo que supe mas tarde, los de Clarita...
Relatos - SimetríaSimetría - Leído: 5933 veces.
En mi juventud leí Trópico de Capricornio, de Henry Miller. Por entonces, también tomaba mis primeras lecciones de piano en una vieja academia del barrio de Coghland. Recuerdo, es un recuerdo vívido, pese a los veinte años transcurridos el incidente narrado en el libro, del también adolescente protagonista con su profesora de piano. No tuve la suerte, por así decirlo, del protagonista que mas tarde supe era el mismo Miller, o se supone lo fuera. Las lecciones me las daba un malhumorado maestro siempre un poco resfriado, siempre con el mismo traje y caspa en los hombros. Pero me consolaba releyendo esas páginas de Miller donde el joven finalmente terminaba haciendo el amor con su maestra de piano, un poco desequilibrada ella, pienso ahora...
Relatos - Matildita desafía la ley de gravedadMatildita desafía la ley de gravedad - Leído: 10808 veces.
Una mujer corpulenta, yo en este caso, ¿debe renunciar a ciertos gustos? ¡Claro que no! Pero como en todo rosal hay espinas debí superar, para satisfacer mi capricho, un problema de equilibrio. Equilibrio inestable, lo llaman los que saben. Una amiga, de nombre Alondra, es de las que saben; pesa unos kilos más que yo y también tiene sus ocurrencias. Para entrar en tema, literalmente: me gusta que me la metan en el ...
Relatos - Alcirita no se priva de nadaAlcirita no se priva de nada - Leído: 11295 veces.
Al rubiecito le eché el ojo apenas lo ví. Con tu carita de niño bueno a mí no me engañas, pensé. Como alumno no es nada de otro mundo, prepara sus lecciones para aprobar, nada mas. Pero como hombrecito se las trae, una mañana y a pesar del mucho frío lo observé erecto, cosa que intentaba disimular mientras daba su lección, al frente del aula. Me distraje unos instantes tratando de descubrir la causa de su entusiasmo. Sospeché malas costumbres ya que el colegio es solo de varones, y me prometí investigar un poco al rubiecito sospechoso de encular o ser enculado, o ambas cosas, que de todo hay en este valle de lágrimas...
Relatos - El pisapapeles, o Napoleón Buonaparte antes de Waterloo.El pisapapeles, o Napoleón Buonaparte antes de Waterloo. - Leído: 4114 veces.
Al regreso de su viaje anual a Paris, mi colega Jean V. me trajo un pisapapeles de regalo. Compartimos con Jean la profesión de historiador, aunque en distintas universidades. Ambos profesamos gran admiración por Nabuglione Buonaparte, como nos gusta llamarlo para desesperación de una profesora de francés conocida nuestra, con magníficas piernas pero poco sentido del humor. El pisapapeles permaneció guardado todo un verano en su caja, tal como lo recibí de manos de Jean V...
Relatos - ¡Viva los novios! II. Padrino y pelado.¡Viva los novios! II. Padrino y pelado. - Leído: 12921 veces.
Apenas había salido del cuarto de baño cuando escuché algunas risas en la antecámara, luego unos golpes en la puerta de la habitación en que me hallaba. Abrí la puerta un poco avergonzada, pero no arrepentida, por lo que había sucedido un rato antes en la habitación y sin que supiera en un primer momento de quien se trataba, Roland me tomó en sus brazos...
Relatos - ¡Viva los novios! I. El costurero de Henriette¡Viva los novios! I. El costurero de Henriette - Leído: 14708 veces.
Parte de los sucedido esta mañana lo atribuyo a la costumbre supersticiosa, o tradición, que impide a la novia ver al novio hasta el momento de la boda, en la iglesia o donde sea que esta se celebre. Después de la nada fácil tarea de colocarme el vestido de novia, las damas de compañía y la modista se habían retirado, ajetreadas en sus propios preparativos...
Relatos - Cuentos Chinos III - Miradas RealesCuentos Chinos III - Miradas Reales - Leído: 12599 veces.
Me llamo Cielo de Primavera y junto a Flor de Ciruelo solemos ser requeridas por el Emperador, ambas. El es un hombre particularmente inteligente y refinado, cosa que no suele ser común entre Emperadores, hombres de la corte o del pueblo. Una vez al mes, raramente mas, ordena que seamos llevadas a su presencia, esto sucede siempre por las noches, en las primeras horas. Para entonces han terminado de bañarlo, por segunda o tercera vez en el día, depende si es verano o invierno; y se encuentra ya preparado para gozarnos. Flor de Ciruelo y yo llegamos a sus aposentos siempre un poco excitadas de antemano...
Relatos - Cuentos Chinos II - La mariposa carmesí Cuentos Chinos II - La mariposa carmesí - Leído: 6574 veces.
De las innumerables desgracias con que la mala fortuna puede afligirnos, la mía es especialmente dolorosa. Hasta el momento en que comenzó a manifestarse mi vida no tuvo grandes sobresaltos. Escribiente en Palacio, compartía oficio y rango con un centenar de colegas. A muchos de ellos no les atraían las mujeres, muchos de ellos eran eunucos. Luego mi desdicha me llevó a pensar que, la condición de esos colegas era más una ventaja que defecto. Yo, quizá para compensar esa desarmonía, me convertí en lo opuesto. Accedí a muchas mujeres, de toda edad y condición, pero mis favoritas fueron, y son, algunas de las favoritas del Emperador también. Entre todas ellas Flor de Ciruelo, la más sabiamente perfumada...
Relatos - Cuentos chinos I - En un bosque de la ChinaCuentos chinos I - En un bosque de la China - Leído: 7479 veces.
Ella se llama Cielo de Primavera, es una de las concubinas favoritas del Emperador y de su Primera Esposa, nos contó. En Palacio muchas tareas deben ser cumplidas a diario y con esfuerzo si no quiere uno caer en desgracia o aún peor, ser castigado con dureza, pero si se es despierto, y nosotros tres lo somos, se encuentra la ocasión de pasar buenos ratos. Por ejemplo, Lin Piao, el enano, va y viene a su antojo y rara vez es llamado, basta que esté disponible cuando algún personaje de la corte lo requiere. Nos hicimos amigos un día que me vio esconder una botella de aguardiente que conseguí sacar de las despensas reales...