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Conjeturas y algunas precisiones en torno a Catullo


en diálogo con Leonor Silvestri.


- Aerótica: Catullo es el nombre con que lo conocemos pero no se llamaba así, ¿cierto?

- L.S.: Se llamó Valerius Gaius Catullus y nació en el año 84 A.C en Verona, murió a los treinta años. Me gusta creer que a Catullo lo alegraría saber que su nombre estará para siempre unido al de una mujer llamada Lesbia, por él "amada como ninguna otra será amada". Gran parte de su obra, y de la mayor parte de la de sus sucesores y descendientes intelectuales de todas las épocas, se inspirarán en los tópicos de aquellas poesías que tienen como destinataria a Lesbia, seudónimo, en franca alusión a la isla de Lesbos, tierra natal de Sapho. Su nombre real era Clodia, una mujer bastante mayor que Catullo, hermana del tribuno de la plebe Clodio, archienemigo de Cicerón, casada con Quinto Metelo Celer, cónsul romano.

Dentro de la literatura latina, Catullo, antes que muchos otros, trabajó a partir de una "Musa" humana. Fue el primero en Roma en plantear el sujeto poético como víctima de la pasión amorosa, convirtiendo a su amada, la domina, en un ser superior al hombre / poeta, que es esclavizado.

Catullo como autor permaneció desconocido hasta el siglo X d.c, en el que un obispo de Verona, llamado Raterio escribe en una cita llena de emoción que cree estar leyendo a un Catullo "nunca antes leido". Pero aún así hubo que esperar hasta el siglo XIV para que un códice entero, tal vez aquel que Raterio leía, sin poder creerlo, fuera redescubierto. Ese códice se perdió también, pero antes fue copiado.

- Aerótica: Aparte de tus estudios de Literatura y otras actividades en la Universidad de Buenos Aires ¿tenés otros quehaceres?

- L.S.: Sí, aunque no son los únicos no mencionados, integro un grupo independiente de poesía antigua y de divulgación de la cultura clásica y soy colaboradora permanente de otro grupo, Zapatos Rojos, con sede en el Cabaret Voltaire de Buenos Aires.

- Aerotica: el primer texto a continuación corresponde a Catulli Carmina V y el siguiente, respuesta contundente si las hay, lleva el número XVI. Ambos traducidos por Leonor Silvestri.

"Vivamos, Lesbia mía y amemos, que los rumores de los muy severos viejos todos juntos no valgan ni un centavo para nosotros. Los soles pueden morir y renacer, Una vez que muera una breve luz para nosotros, una única noche eterna nos queda dormir. Dame mil besos, luego cien, luego otros mil, por segunda vez cien, después hasta otros mil, luego cien. luego cuando sumemos muchos miles, los confundiremos para no saber, ni para que ningún maldito pueda envidiarnos cuando sepa que son tantos besos."

XVI

Yo me los voy a culear y voy a hacer que ustedes me la chupen a vos Aurelio culo roto y a vos Furio que sos una loca bailarina, ustedes que a partir de mis versitos, porque son delicaditos, opinaron que yo era un desvergonzado. Pues es conveniente que el poeta respetuoso sea él mismo recatado, Pero no es necesario que lo sean sus versitos; que tienen finalmente sal y pimienta si son delicaditos y desvergonzados, y que también pueden incitar aquello que excita, no digo a los jóvenes, sino a esos peludos que no pueden mover sus pitos ¿Ustedes, porque leyeron mis "muchos miles de besos", me creen menos hombre? Yo me los voy a culear y voy a hacer que ustedes me la chupen.

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